Incienso: historia, aplicaciones y nuevas fragancias

La palabra incienso proviene del latín “incensum” y significa encender o iluminar.

Su uso se remonta a la noche de los tiempos. Ya en las culturas más antiguas (como Grecia, Roma o la India) se le consideraba un elemento sagrado cuyo fin era ayudar al alma a llegar al cielo. Los egipcios quemaban incienso tres veces al día, los griegos lo usaban en todas sus fiestas y celebraciones, su utilización en Roma era habitual hasta en el Coliseo y su uso se extendió hasta el más lejano Oriente y Japón.

Su valor espiritual llegó a ser tan importante que incluso la tradición cristiana lo incluyó (junto con el oro y la mirra) en la ofrenda que los Reyes Magos llevaron al Niño Jesús. Posteriormente se siguió utilizando en las iglesias para ayudar a elevar el alma, aumentar la concentración en la oración y favorecer el descanso de los peregrinos.

foto de incienso

Actualmente está demostrado que los hidrógenos que se desprenden al quemar incienso mejoran la salud ya que: potencian la aparición de pensamientos positivos, favorecen la relajación, ayudan a reducir el estrés y mejoran el estado de ánimo general.

El simple hecho de encender una varilla de incienso es un placer para los sentidos que, además, se alinea con beneficios demostrados durante milenios de cultura humana.

En la actualidad existen en el mercado una gran variedad de fragancias y tipos de inciensos. En efecto, hoy en día podemos disfrutar ya no solo de inciensos basados en su propio aroma original sino de otros que dotan al ambiente de suaves tendencias a jazmín, eucalipto, bergamota o benjuí (por ejemplo) potenciando así sus propiedades refrescantes, relajantes o vitalizadoras y que aportan a nuestro hogar una personalidad propia.

Sensako pone a tu alcance una amplia gama de inciensos. Pulsa aquí para verlos. No dudes en probarlos todos.

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